Siguiendo a Sam Altman: Comparar el gasto energético de la IA con el “entrenamiento” de humanos es absurdo

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Sam Altman argumentó que “entrenar” a un ser humano también requiere una cantidad elevada de energía, una declaración que busca mitigar las críticas y preocupaciones ambientales sobre el desarrollo y operación de la Inteligencia Artificial (IA).

¿Qué dijo Sam Altman durante el India AI Impact Summit 2026?

El fundador y CEO de OpenAI, Sam Altman, dijo que el gasto energético de “entrenar” a un humano también es elevado. Su comentario llegó como respuesta a las críticas constantes contra las empresas de Inteligencia Artificial (IA) por el alto consumo de energía. La declaración del empresario se volvió viral y desató una ola de ataques en redes sociales.

Durante una entrevista con The Indian Express, Altman perdió el rumbo al tratar de justificar el gasto de energía de las tecnologías basadas en IA. En realidad, su argumentación no comenzó tan mal, buscando aclarar el verdadero consumo energético de una consulta en su popular herramienta, ChatGPT, la cual inauguró la carrera de chatbots entre las grandes empresas tecnológicas.

Sam Altman mencionó que la declaración de que una solicitud de información en el chatbot consume 17 galones de agua es falsa, una locura y totalmente alejada de la realidad. El CEO dijo que dicha acusación está anclada en el uso de enfriamiento por evaporación en los centros de datos, pero que ese proceso no se utiliza más dentro de la industria.

En este punto, tiene un pequeñísimo porcentaje de razón. Existen compañías que están virando hacia otras tecnologías de enfriamiento para reducir el consumo de agua. Por ejemplo, Microsoft lanzó un nuevo diseño de centros de datos que no utiliza recursos hídricos para el enfriamiento. Incluso con este cambio, las compañías ambientalistas afirman que el enfriamiento a base de agua para los centros de datos se triplicará en los próximos 25 años. La cifra es alarmante.

Altman explicó que el escenario experimentará cambios en la medida en que la industria energética continúe migrando hacia la generación de energía nuclear, eólica y solar. Pero ¿podemos esperar que la transición sea ágil y oportuna? Después de todo, la demanda energética provocada por la IA crece a un ritmo voraz, mientras que los cambios en los sistemas energéticos van a otro ritmo.

En este punto de la conversación, llegó el comentario insensible y fuera de cuadro:

“Una de las cosas que siempre es injusta es que en esta comparación la gente habla sobre cuánta energía toma entrenar un modelo de IA (…) pero también toma mucha energía entrenar a un humano (…) Toma cerca de 20 años de vida, y toda la comida que ingieres antes de ese tiempo, antes de que te vuelvas inteligente. Y no solo eso, tomó la evolución generalizada de los cien mil millones de personas que han vivido y aprendieron a no ser devoradas por los depredadores y aprendieron a entender la ciencia y lo que sea para que tu estés aquí, y luego tomaste lo que tomaste”.

Hay poco que decir contra un argumento de este tipo, una declaración que apenas se sostiene en conversación por el protagonismo de Altman en la conversación sobre IA. Sin embargo, el comentario se cae a pedazos en pocos segundos.

¿Por qué las palabras de Sam Altman sobre el gasto energético de “entrenar” a un humano son absurdas?

1. Comparación de dos cosas que no son equivalentes

En primer lugar, el desarrollo humano es un proceso opcional, sino que, como pasa con el resto de las especies, se presenta de manera natural. Además, no es una actividad industrial. Por su parte, el entrenamiento de la IA es una decisión tecnológica, pero cuyas alternativas son más o menos eficientes. La comparación mezcla procesos biológicos inevitables con procesos computacionales intensivos y escalables.

Mientras que el ser humano debe desarrollarse para existir como un agente cognitivo, un modelo de IA no tiene que existir, sino que es una elección empresarial. Por un lado, el desarrollo humano no es una actividad optimizable a grandes rasgos, pero el entrenamiento de la IA es un proceso diseñado, escalable y sujeto a decisiones de ingeniería. Equiparar estos procesos sería como comparar la crianza de un hijo con la fabricación de millones de autos en una planta industrial.

2. Ignora la escala industrial del problema

Sam Altman habla sobre un humano, pero la IA opera con base en sistemas de escala. Un humano consume energía biológica, mientras que un modelo consume energía eléctrica industrial. En realidad, aquí también nos enfrentamos a que un ser humano no tiene un equivalente en la industria. Un modelo de IA sí es un agente de este tipo y su entrenamiento se realiza en masa.

Además, la comparación ignora la multiplicación exponencial del consumo energético cuando se llevan a cabo entrenamiento de modelos más potentes y frecuentes. En realidad, comparar un proceso biológico natural con una infraestructura industrial masiva es una equivalencia engañosa.

3. Minimiza problemas ambientales reales

El argumento de Sam Altman sobre el gasto energético de la IA se percibe desde la distancia como un intento para minimizar las preocupaciones y los cuestionamientos. La realidad es que es una vergüenza que el empresario añada calificativos como “falso”, cuando existen investigaciones y estudios detallados que exhiben el descomunal incremento del gasto de energía.

Por otro lado, la mayoría de los centros de datos para operar IA todavía consumen enormes cantidades de agua para el enfriamiento. Negar el problema solo genera mayor desconfianza, tal como se demostró a través de los comentarios en las redes sociales.

4. El argumento llega en un momento sensible

Las palabras de Sam Altman tendrán un efecto contrario, por más que el empresario trate de enfatizar los beneficios de la IA. Esto no gustará a otros defensores de la IA, tomando en cuenta que el momento es adverso. Actualmente, la industria de la IA está bajo un fuerte escrutinio por riesgos ambientales, amenazas sobre el mercado laboral y la falta de transparencia, precisamente, sobre el gasto energético.

5. Elude contestar una pregunta básica sobre la IA

Por último, Sam Altman prefirió ir por una comparativa insensible e irracional en lugar de contestar cuál es el consumo real de energía y de agua de OpenAI. El multimillonario no dio cifras, no explica cuáles son las mejoras concretas y decidió cambiar el foco hacia una discusión que se percibe absurda.

Dinos qué opinas de los comentarios de Sam Altman sobre el gasto energético de IA y la comparativa con el consumo de energía para “entrenar” a un ser humano ¡Te leo en la zona de comentarios y las redes sociales!