El fraude de Builder.ai: La startup que simulaba ser IA pero ocupaba cientos de empleados en India

Resumen: Lo más importante

  • La startup de IA, Builder.ai, es un fraude al no estar basada en inteligencia artificial, sino en trabajo manual de cientos de empleados.
  • La compañía logró engañar a gigantes de la talla de Microsoft.
  • La firma enfrenta investigaciones por fraude financiero

Cientos de empleados en India simulaban ser la IA de Builder.ai

Inteligencia Artificial por aquí, Inteligencia Artificial por allá. Este concepto se está prostituyendo de una forma tan salvaje que ya está generando desconfianza en varios sectores. Casos como el Builder.ai nos dan la razón: Más vale pecar de desconfiado que ser víctima de un fraude o estafa; si no, pregúntenle a Microsoft.

Hasta hace algunas semanas, Builder.ai era una de las startups de tecnología más prometedoras en suelo londinense. La promesa de crear apps de manera sencilla y rápida, gracias a su potente IA, parecía allanarle el camino hacia el éxito. Los pronósticos eran favorables, como lo demuestra su anterior valuación de 1,500 millones de dólares. La era dorada duro poco, ya que hoy está en quiebra y en medio de investigaciones por fraude.

El slogan de Builder.ai era: “Crear una aplicación es tan fácil como pedir una pizza”.

Su tecnología basada en IA, la cual prometía desarrollar software en poco tiempo y con pasos sencillos, fue el imán que atrajo la atención de Microsoft. Los ejecutivos de Redmond decidieron invertir dinero en la startup (455 millones de dólares), así como otras empresas que confiaron en que estaban ante la próxima OpenAI (quizás no tanto, pero las expectativas eran altas).

Todo funcionaba alrededor del chatbot Natasha, que recibía instrucciones para después arrojar una respuesta en forma de aplicación. Bueno, el sofisticado chatbot no resultó ser más que una interfaz fachada, pues estas instrucciones llegaban directamente a un equipo conformado por más de 700 ingenieros en India que se encargaban de responder una a una las diferentes solicitudes de los usuarios. De automatización, esto no tenía una suelta tuerca.

Imagina casi mil programadores y desarrolladores indios, ubicados en Noida y Bangalore, trabajando a marchas forzadas para codificar las aplicaciones a toda velocidad. Ellos tenían instrucciones claras de simular el tono de una IA para entregar la respuesta a los clientes.

¡Esto es buen teatro!

Fraudes al por mayor, la especialidad de Builder.ai

Builder.ai fraude

El caso de fraude de Builder.ai nos remonta a 2019. El diario The Wall Street Journal reveló sus sospechas de que el trabajo humano tenía más protagonismo que la IA en su funcionamiento. Sin embargo, Bloomberg destapó la estafa el año anterior, después de rascar a su declaración de bancarrota.

Las investigaciones muestran que, posiblemente, Builder.ai incurrió en fraude financiero por inflar sus ingresos frente a los inversores. La compañía habría intercambiado facturas con la empresa VerSe por servicios que nunca se realizaron. La intención es clara: Parecer más atractiva frente a las empresas que deseaban o que tenían negocios con ellos. Y no es que inflaran poquito las cantidades. Por ejemplo, el año pasado declararon ingresos por 220 millones de dólares, cuando la realidad fue que sus negocios apenas alcanzaron los 55 millones.

La situación se tornó crítica e insostenible para Builder.ai cuando incumplió el préstamo de 50 millones de dólares a Viola Credit en 2023. El acreedor procedió al embargo de 37 millones de la cuenta de la empresa, lo que hizo imposible seguir con las operaciones. En la revisión de su situación financiera, quedó claro que había inflado sus ingresos.

Actualmente, Builder.ai enfrenta investigaciones por estafa financiera. Hay que decir que le debe 30 millones de dólares a Microsoft por haber utilizado sus servicios de nube. También debe pagarle 85 millones a Amazon por un servicio similar.

Pese a que hubo momentos donde el personal ejecutivo de Builder.ai trató de defender la naturaleza de su servicio, las cartas terminaron cayendo una a una en tiempo récord. Es evidente que la intención era simular que se trataba de una compañía de IA de vanguardia, cuando la realidad es que la base era el trabajo salvaje, explotador y hasta mal remunerado de cientos de ingenieros indios. Un montaje que se benefició, en su momento, del furor e interés por el desarrollo de software a través de IA.

Bueno, que nos sirva de enseñanza, no todo lo que lleva la palabra IA en su descripción es cierto. Esperemos nunca nos toque aprenderlo a la mala.

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