Lo que debes aprender
Pese a ser un medicamento popular y de fácil accesibilidad, el consumo del Ibuprofeno no está exento de riesgos. Los especialistas buscan crear conciencia sobre los riesgos de la automedicación, incluso cuando se trata de productos de uso regular entre la población.
¿Qué es el Ibuprofeno?
El Ibuprofeno es un medicamento antiinflamatorio no esteroideo (AINE), el cual es utilizado con frecuencia para aliviar el dolor, la fiebre y la inflamación. Su efecto en el organismo consiste en inhibir la enzima ciclooxigenasa (COX), lo que a su vez deriva en la reducción de la producción de prostaglandinas, las sustancias responsables del dolor, los procesos inflamatorios y la temperatura elevada.
Los profesionales de la salud prescriben este producto farmacéutico para abordar dolores que van de leves a moderados, como pueden ser cefaleas, malestares musculares, menstruales, artritis o resfriados. También puede emplearse para bajar la fiebre y tratar inflamaciones en osteoartritis o artritis reumatoide.
Aunque esto puede variar, la presentación común en los puntos de venta suele ser en tabletas de 400 mg, 600 mg y 800 mg. Sin embargo, también se encuentra en jarabes o geles tópicos, tanto de venta libre como con receta en el caso de dosis altas.
La popularidad extendida del Ibuprofeno a nivel mundial se debe a su eficacia probada, versatilidad y accesibilidad de venta libre en muchos mercados. Además, su prescripción es más común dentro de los tratamientos porque ofrece un balance favorable de tolerancia con menos efectos secundarios en uso corto si se compara con otros AINE. A ello, se suma que su desarrollo data de la década de los 60, por lo que existe una mayor evidencia científica sobre sus efectos.
¿Qué dicen los expertos sobre el uso no controlado del Ibuprofeno?

En declaraciones recogidas por 20minutos.es, el experto en Cardiología, Aurelio Rojas, advirtió sobre los efectos secundarios del Ibuprofeno en el sistema cardiovascular. La recomendación general es no consumir medicamentos por valoración propia, especialmente, si no somos profesionales dentro del campo de la salud. La automedicación es más peligrosa de lo que parece, incluso si es para tratar un malestar que parece ligero.
El problema con el Ibuprofeno es que mucha gente lo consume sin control. Una vez que aparece el dolor menstrual, un malestar muscular o un episodio de fiebre, un sector importante no tarda dos segundos en echar las tabletas de este medicamento a la bolsa de su pantalón. Rojas describe al Ibuprofeno como una pastilla problemática, una de las peores, si se consume de manera regular sin control.
“Esto se traduce en una disminución de la prostaciclinas, sustancias vasodilatadoras y antiagregantes (…) existe un resultado mayor de agregación plaquetaria, vasoconstricción, formación de trombos. Un terreno perfecto para infartos”, explicó.
El especialista señaló que el Ibuprofeno eleva la presión arterial, favorece la retención de líquidos y sobrecarga los riñones, además de reducir la perfusión glomerular. Esto último se traduce en subidas de tensión y un riesgo superior de infarto y de ictus.
La norma general de la no automedicación responde a que cada persona enfrenta una condición de salud distinta. El Ibuprofeno no afectará igual a un deportista que a otro individuo con hipertensión o problemas del riñón. Dependiendo de la evaluación detallada, el especialista puede encontrar alternativas más saludables que el Ibuprofeno ante una situación particular.
Otros riesgos del consumo no controlado del Ibuprofeno

Sangrado estomacal o intestinal
Es el riesgo más común. Algunas personas presentan acidez estomacal, náuseas o indigestión, pero estos son los síntomas leves. En casos más complicados, pueden aparecer úlceras estomacales y sangrado gastrointestinal; es posible que los pacientes no experimenten dolor antes de que inicie el sangrado.
Entre las señales de alerta está la aparición de heces negras o alquitranadas, los vómitos de sangre con aspecto de posos de café y dolor abdominal intenso.
El riesgo sube de manera considerable si consumes Ibuprofeno por más de 10 días, tomas dosis altas o bebes alcohol de manera regular.
Daño renal (Lesión renal aguda)
Los riñones dependen de las prostaglandinas para la regulación del flujo sanguíneo y recordemos que el Ibuprofeno suprime la producción de estas sustancias. El peligro es que el la reducción del flujo de sangre cause lesión renal aguda. Si es detectada a tiempo, el tratamiento para revertirla es efectivo, pero el abuso del medicamento por un periodo prolongado puede derivar en daño permanente.
El riesgo es elevado si la persona presenta deshidratación o tiene algún padecimiento renal previo. Las señales de que algo no anda bien son hinchazón en los pies/tobillos (Edema), fatiga, cambios en la micción y confusión.
Daño hepático (Hepatotoxicidad)
Este escenario es más común con el abuso del paracetamol, pero el Ibuprofeno puede causarlo por sobredosis del medicamento o un consumo prolongado e intensivo.
La persona empieza a tener síntomas similares a los de la Hepatitis y elevación de enzimas hepáticas. Las señales de alerta son coloración amarillenta de la piel y los ojos (Ictericia), orina oscura, fatiga intensa y pérdida del apetito.
Riesgos de consumo en el embarazo
Ingerir Ibuprofeno durante los primeros dos trimestres del embarazo no es recomendable. Existen investigaciones que lo asocian con un riesgo ligeramente superior de aborto espontáneo y defectos congénitos (aunque es poco frecuente). Generalmente, no se recomienda su consumo sin la aprobación explícita del médico.
En el tercer trimestre, el Ibuprofeno es extremadamente peligroso, debido a que puede provocar el cierre prematuro de un vaso sanguíneo fetal (conducto arterioso) y reducir el líquido amniótico, lo que conlleva a graves problemas pulmonares y renales del recién nacido. Aquí la norma es absoluta: No consumir Ibuprofeno durante el tercer trimestre del embarazo.
En concusión, el Ibuprofeno no es un medicamento inofensivo ni que deba consumirse por criterio propio. El consumo regular no controlado, así como su ingesta en pacientes con otras condiciones particulares de salud, eleva notablemente el riesgo de enfrentar accidentes cardiovasculares u otros padecimientos graves que pueden causar cuadros de salud graves o mortales.