Lo que debes recordar
La Fuerza Espacial de Estados Unidos creó una nueva oficina dedicada a la coordinación de tecnología, vigilancia y presencia militar en el espacio entre la Tierra y la Luna. ¿Qué significa esto y por qué Washington tiene tanto interés en este proyecto?
¿Qué es la Cislunar Coordination Office?
A principios de abril, seguimos con fascinación el regreso del hombre a la órbita lunar tras más de 50 años de espera. Pese a que no se realizó un alunizaje, la misión Artemis II jugó un rol indispensable de cara a los próximos proyectos espaciales. El objetivo central fue poner a prueba los sistemas de la nave Orion y del cohete SLS con tripulación humana, preparando el camino para futuros alunizajes y las misiones a Marte.
Esta semana, la Fuerza Espacial de Estados Unidos anunció la creación de la Cislunar Coordination Office, un nuevo organismo enfocado en la coordinación y planificación de operaciones en el espacio cislunar (la región entre la Tierra y la Luna). Sus integrantes desarrollarán hojas de ruta para adquisición tecnológica, centrándose en la vigilancia, las comunicaciones, la logística y la seguridad en esta zona estratégica.
El anuncio se realizó durante el Space Symposium por el Mayor General Stephen Purdy, asesor senior para las adquisiciones espaciales. La nueva oficina responde a directivas claras de alto nivel para alcanzar el objetivo principal, que no es otro que establecer presencia permanente en la Luna rumbo a finales de la década. Podríamos decir que Estados Unidos colocó el primer ladrillo de una base lunar, destinada a lanzar misiones profundas en el espacio.
En diciembre de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para concretar el regreso de astronautas a la Luna en 2028. Solo dos años después, el país de las barras y las estrellas tratará de instalar un puesto lunar permanente.
La Luna deja de ser un destino científico: Ahora es un puesto de avanzada

La creación de la Cislunar Coordination Office reafirma un cambio profundo en la manera de entender la Luna. Los países, principalmente las potencias con programas espaciales, ya no ven al satélite natural con fines de exploración. En cambio, se instauran objetivos relacionados con el control, la seguridad y el sostenimiento operativo.
El espacio cislunar, 1,728 más grande que la órbita geoestacionaria, es indispensable para las futuras bases de la NASA y operaciones de defensa. La iniciativa es una declaración abierta sobre la militarización y el control de esta frontera emergente. Washington no quiere quedarse rezagado frente a Rusia y China, otros dos países que planean bases lunares y misiones tripuladas para 2030.
El objetivo central es asegurar la superioridad espacial mediante una coordinación efectiva de vigilancia, logística, comunicaciones y defensa. Recordemos que Moscú y Pekín colaboran en el proyecto International Lunar Research Station (ILRS), cuya meta es establecer una estación científica permanente en la Luna entre los años 2035-2036. Los documentos del proyecto hablan sobre fines de investigación con un enfoque en energía nuclear y centrales eléctricas nucleares.
La Luna se está convirtiendo en más que un símbolo político o científico, sino que acaba de adquirir un papel en el terreno estratégico. Aunque los primeros movimientos parecen tener un carácter disuasorio, y muchos de los planes podrían enfrentar retrasos, cada vez tendremos que mirar con mayor atención hacia el cielo para ver las jugadas estratégicas de las potencias mundiales.
La guerra estratégica por la Luna ha comenzado…