Mucha gente contrata un seguro de vida pensando que solo sirve para una cosa: dejarle dinero a la familia si llegan a faltar. Y sí, esa es su función principal. Pero lo que pocos saben es que, dependiendo de la póliza que tengas, hay varias coberturas adicionales que podrían estar ahí, esperando a que las descubras.
Antes de seguir pagando tu póliza sin saber exactamente qué incluye, vale la pena que revises las coberturas de tu seguro de vida con calma. Puede que te lleves una sorpresa muy agradable.
1. Invalidez total y permanente
Esta es quizás la cobertura más desconocida y también una de las más importantes. Si por un accidente o una enfermedad grave quedas imposibilitado para trabajar de por vida, muchas pólizas de seguros de invalidez te entregan una suma de dinero similar a la que recibirían tus beneficiarios en caso de fallecimiento.
La idea es que, si ya no puedes generar ingresos, no quedes desprotegido tú ni tu familia. Y lo mejor es que en muchos casos esta cobertura también libera a tus beneficiarios del pago de primas futuras, es decir, el seguro sigue vigente sin que nadie tenga que seguir pagándolo.
2. Muerte accidental con indemnización doble
Aquí hay un detalle que mucha gente pasa por alto al leer su póliza. Si el fallecimiento ocurre como consecuencia de un accidente, varias aseguradoras duplican o incluso triplican el monto que se paga a los beneficiarios.
Esto significa que la familia podría recibir el doble de lo que recibiría en caso de una muerte por enfermedad. Es una cobertura que tiene mucho sentido considerar, sobre todo para personas que por su trabajo o estilo de vida están más expuestas a este tipo de riesgos.
3. Enfermedades graves o cobertura oncológica
Cada vez es más común encontrar en las coberturas del seguro de vida una protección específica para enfermedades críticas como el cáncer, el infarto al miocardio o la insuficiencia renal, entre otras.
Lo que hace especial a esta cobertura es que no espera a que el asegurado fallezca para activarse. Al momento del diagnóstico, la aseguradora puede entregar una suma de dinero que el asegurado puede usar como mejor le convenga: pagar el tratamiento, cubrir gastos del hogar mientras no puede trabajar o simplemente tener un respaldo económico en un momento muy difícil.
4. Exención de pago de primas
Esta es una cobertura que pocos conocen, pero que en la práctica puede ser un salvavidas. Si el titular del seguro sufre una invalidez o, en algunos casos, una enfermedad grave, la aseguradora se hace cargo de seguir pagando las primas para que la póliza no se cancele.
En otras palabras, aunque ya no puedas trabajar y tu ingreso se vea afectado, tu seguro sigue activo sin que tengas que preocuparte por los pagos mensuales. Es una protección dentro de la protección.
5. Seguro de desempleo
Pocas pólizas lo incluyen, pero sí existen productos en el mercado que ofrecen una cobertura de seguro de desempleo como beneficio extra. En el caso de que pierdas tu trabajo y no haya sido tu culpa, la aseguradora puede encargarse del pago de tus primas durante un periodo determinado para que tu seguro no se cancele justo cuando pasas por una situación así de complicada.
La verdad es algo muy útil cuando no puedes controlar situaciones como esa, donde perder el empleo de un día para otro es una posibilidad real para muchas personas.
¿Cómo saber qué tienes contratado?
Es muy sencillo revisarlo; lo primero que necesitas hacer es conseguir tu póliza y leerla con tiempo, sección por sección. Si te topas con conceptos que no entiendes, llama a tu aseguradora y pide asesoría sobre cada cobertura. Normalmente te asignan un asesor personalizado, puedes llamarlo y que te dedique tiempo para explicarte cada una de tus dudas..
Y si al revisar te das cuenta de que tu póliza actual es más básica de lo que pensabas, es un buen momento para preguntar si puedes agregar coberturas o si conviene cambiar a un producto más completo. Conocer bien lo que tienes contratado puede hacer una diferencia enorme cuando más lo necesites.