Día #19: “Es difícil conseguir que un hombre entienda algo cuando su salario no depende de que lo entienda”.
Un informe de Oxfam reciente reveló que aproximadamente ocho millones de personas, el 0.1% más rico del planeta, generan más emisiones contaminantes que los 3,500 millones de personas más pobres en conjunto. Esta desigualdad climática también se refleja en las olas de calor actuales: una persona de ese grupo habría contribuido a ellas 400 veces más que otro individuo situado en la mitad de la población con menores recursos o en estado de precariedad.
El problema no termina ahí; de hecho, viene la ironía. Las mismas diferencias económicas que permiten consumir y generar más emisiones también proporcionan mayores recursos para protegerse de las consecuencias climáticas mediante la compra de seguros privados o viviendas en zonas más seguras.
El tema es serio y revelador. Oxfam Intermón identificó compañías relacionadas con la crisis climática que están involucradas en el negocio de la preparación y la reconstrucción tras las catástrofes ambientales. Dato curioso: BlackRock y Vanguard tienen inversiones en el 92% de estas empresas.
Cómo interpretar el informe de Oxfam sobre la desigualdad climática
¿Qué nos dice esto? La crisis climática no distribuye de la misma manera ni la responsabilidad, ni las consecuencias, ni las oportunidades económicas que aparecen después de un desastre ambiental.
Esta situación de doble dividendo crea incentivos para retrasar o entorpecer medidas destinadas a resolver el problema de la crisis ambiental. ¿Por qué al sector que cuenta con los mayores recursos le interesaría resolver un problema que abona a su riqueza?
¿Qué ocurre cuando solucionar un problema entra en conflicto con intereses económicos asociados a la propia existencia de la empresa?
La desigualdad climática funciona en dos direcciones simultáneas: quien contribuye más a la generación de emisiones contaminantes es quien puede defenderse mejor de las consecuencias.
El hecho de que haya cientos de empresas vinculadas tanto a sectores asociados a la crisis climática como a industrias de preparación, recuperación y reconstrucción tras catástrofes es, cuando menos, curioso. No significa que estén provocando los desastres, pero sacude el piso y deja interrogantes interesantes en el aire.
La pregunta final es incómoda: ¿quién contamina más, quién sufre más las consecuencias y quién termina haciendo negocio cuando llega el desastre?
Día #19 hacia la Singularidad. Actualizo archivo…sigo el conteo.