Día #19: Es difícil hacer predicciones, especialmente sobre el futuro.
Gigantes como Meta y Alphabet, propietarias de Facebook y Google, respectivamente, están empezando a recurrir al mercado de valores para financiar su expansión en infraestructura de inteligencia artificial (IA). Anteriormente, era posible financiar esta inversión en IA con el magnífico flujo de caja que generaban sus negocios de publicidad. Eso ya no es posible en su totalidad.
La preocupación en este momento ya no es solo «¿quién tendrá la mejor IA?», sino «¿quién puede financiar este proyecto durante la carrera?».
Una empresa puede tener productos de IA que funcionen a nivel comercial, pero aun así estar sometida a una fuerte presión financiera. La pregunta sobre la rentabilidad de la IA es: ¿generará suficiente dinero para justificar toda la infraestructura que está levantándose a su alrededor?
No es una pregunta que se responda fácilmente y, en este momento, solo nos lleva a la incertidumbre.
¿Qué exige la fase industrial de la IA?
Actualmente, estamos ingresando a la fase industrial de la IA. En años previos, las conversaciones giraban en torno a modelos, ChatGPT, asistentes, generación de imágenes, parámetros y benchmarks. Sin embargo, el debate económico se está desplazando hacia algo menos visible, pero incluso más importante: centros de datos para IA, chips, energía, capacidad de computación, financiación de la IA, deuda e infraestructura.
La IA adquiere cada vez más características de una industria intensiva en capital.
La paradoja de la infraestructura de inteligencia artificial que lo cambia todo
Para atender la futura demanda de IA, es necesario construir mucha infraestructura. Un centro de datos no puede levantarse en poco tiempo; estos proyectos requieren anticipación para poder servir a los clientes cuando llegue el momento. Las compañías están invirtiendo fuertes sumas porque confían en que esa infraestructura se necesitará el día de mañana. Pero ahí es donde descansa el riesgo.
Escenario A: la demanda justifica la infraestructura
Escenario A: la demanda justifica la infraestructura. Esto va a pasar si las empresas adoptan los agentes de forma masiva, los consumidores pagan por servicios de IA, la IA dispara los ingresos publicitarios y la automatización empresarial se vuelve estándar.
Escenario B: los ingresos crecen más despacio que la inversión
Escenario B: los ingresos generados por la IA crecen, pero de forma lenta, al menos más despacio que el ritmo de inversión necesario para construir la infraestructura. En ese supuesto, las compañías tendrán problemas como la depreciación, las dificultades de financiamiento y la presión sobre el flujo de caja.
¿Una tecnología transformadora garantiza inversiones rentables?
Como es de esperar, esto es la base de la pregunta sobre si estamos en una burbuja de IA. Sin embargo, es necesario distinguir dos cosas: que la IA sea una tecnología transformadora no significa necesariamente que todas las inversiones en IA serán rentables. Muchas empresas pueden perderse en el camino, aunque la consolidación del negocio de la IA termine llegando.
Una tecnología puede cambiar el mundo y, simultáneamente, destruir muchísimo capital durante su construcción. Antes nos preguntábamos «¿hasta dónde puede llegar la IA?», pero ahora el cuestionamiento en este caso es «¿quién puede permitirse pagar por llegar hasta allí?».
Lo hará quien tenga capital suficiente para sobrevivir hasta que exista el retorno esperado.
Día #19 hacia la Singularidad. Actualizo archivo, sigo el conteo.