No soy un detractor de la inteligencia artificial (IA), pero tengo ciertas reservas y advertencias. Aunque es una herramienta poderosa para agilizar procesos y tareas, soy un defensor de su uso prudente y regulado dentro del mundo de las artes. La creación de obras artísticas, como piezas literarias o pinturas, está profundamente ligada a nuestra esencia humana. Despojarnos de ella por voluntad propia es peligroso, confuso y desmoralizante; al menos, esa es mi forma de pensar…
En los últimos días de septiembre, la Academia Goncourt excluyó de los premios del mismo nombre el libro C’était ça ou morir, de Théylson Orélien. El novelista canadiense-haitiano fue acusado de utilizar inteligencia artificial en la literatura de forma extensa para escribir su novela, que ya había cosechado otros premios y se ubicaba entre las favoritas para ganar el prestigioso galardón.
¿Qué pasó con la novela de Orélien?
La polémica por un presunto plagio mediante el uso masivo de IA acorrala al autor, quien comenzó a ser blanco de críticas por utilizar esta herramienta para crear su novela.
A través de X, el usuario de la cuenta Balance ton Claude realizó varias publicaciones para demostrar que la obra del escritor fue hecha con IA. Tras someter fragmentos del texto a Pangram, uno de los detectores de inteligencia artificial más fiables del mercado, la mentira quedó sobre la mesa:
“Probamos varios pasajes, en distintos lugares del manuscrito, y casi siempre obtuvimos el mismo resultado: 100% IA”, escribió el usuario en la red social.
El autor podría argumentar que Pangram falla en ocasiones, pero la contundencia de las pruebas lo deja sin margen, al menos desde una perspectiva estadística. En junio, un estudio científico evaluó 160 textos académicos redactados por seres humanos, y Pangram reconoció su autenticidad en el 100 % de los casos. Después, se analizaron 40 textos generados íntegramente con ChatGPT, y 39 recibieron la etiqueta “Generado con IA”. Se trata, por tanto, de una herramienta fiable.
La Academia Goncourt se pronunció sobre el tema y explicó que la decisión de excluir la novela responde a su misión principal: preservar la integridad del Premio Goncourt y de la propia Academia, cuyo papel es promover y coronar la literatura escrita por mujeres y hombres.
El Premio Goncourt se entrega anualmente desde 1903 y es considerado el galardón literario más prestigioso de Francia. El ganador se elige durante noviembre por un jurado integrado por diez miembros de la Academia Goncourt. El premio monetario asciende simbólicamente a 10 euros, pero el ganador obtiene un tiraje millonario y una gran exposición mediática que suele transformar su carrera de forma instantánea.
¿Cuál fue la respuesta de Orélien sobre el uso de IA?
El autor de la novela C’était ça ou morir rechazó haber utilizado IA para escribir el libro. También expresó su decepción por las miles de críticas que recibió a raíz del presunto caso de plagio. Sin embargo, sus declaraciones no modificaron la postura de la Academia Goncourt, que mantuvo intacta su decisión de excluirlo de la selección de posibles ganadores.
La novela trata sobre un profesor de Historia que huye de su pueblo haitiano, ubicado cerca de Puerto Príncipe, para dirigirse a Canadá. Así emprende un viaje a través de 12 países, un trayecto en el que se encuentra con sus “hermanos humanos”. Antes de esta polémica, el texto había ganado el Premio de Novela Fnac 2026, pero es probable que se tomen medidas para retirarle ese galardón ante las acusaciones y la controversia por el uso de IA.
“Nunca he usado inteligencia artificial para producir textos”, externó en fechas recientes.
Por medio de un comunicado de prensa, Les Éditions du Boréal le reiteró su apoyo y afirmó haber sido testigo del proceso creativo del escritor para elaborar esta obra.
“Théylson Orélien completó el primer borrador de su novela hace varios años, y el texto maduró a lo largo de numerosos viajes de ida y vuelta con su editor, como lo demuestran las versiones sucesivas del manuscrito hasta su forma final. Este trabajo editorial se llevó a cabo con el máximo rigor, sin intervención de la IA”.
¿Por qué es importante el caso de Théylson Orélien?
Este es uno de los primeros casos de alto perfil en los que un premio de gran prestigio debe protegerse frente al uso de IA. Además, resalta el interés de las instituciones artísticas por establecer una distinción clara entre el material producido por modelos de lenguaje y la “pluma” de un hombre/mujer de carne y hueso. La autoría humana se consolida cada vez más como uno de los criterios que pueden descartar automáticamente trabajos literarios, más allá de su calidad, impacto mediático o desempeño comercial.
La literatura como registro de la experiencia humana
La literatura cumple un papel importante como repositorio de los valores humanos, las experiencias y la memoria cultural. Si las instituciones comienzan a premiar trabajos generados mayormente con IA, el vínculo entre la experiencia real y el texto se debilita o se anula. En lugar de premiar un libro construido desde una perspectiva humana, en un tiempo y lugar determinados, se otorga el galardón a una pieza convincente en términos estadísticos. Con el paso del tiempo, esto erosionaría el papel de la literatura como espejo y catalizador de la cultura.
Autoría, responsabilidad y moralidad
La autoría humana conlleva responsabilidad moral e intelectual. El autor de una novela se posiciona detrás de sus ideas, representaciones y controversias. De esta manera, genera confianza entre lectores, críticos e instituciones; además, existe alguien que puede participar en debates, defender su trabajo y desarrollar públicamente sus ideas frente a las audiencias.
En el caso de las obras generadas por IA, ¿quién es responsable de las ideas? Se pierde parte del valor generado después de la publicación, ya que no existe una persona que defienda los pasajes problemáticos, aclare las interpretaciones erróneas o rebata una posible acusación de plagio. Por ello, resulta indispensable promover el uso responsable de la inteligencia artificial.
Coherencia legal y normativa
Los sistemas modernos de derechos de autor se sostienen sobre la idea de la originalidad humana. En lo personal, estoy a favor de que los resultados generados directamente por algoritmos reciban un trato diferenciado respecto de las obras realizadas por seres humanos.
Las academias que conceden premios literarios parten de la siguiente norma: reconocer la creatividad y la originalidad humanas, no la combinación estadística. Si eso cambiara, aumentaría la presión sobre las normativas de derechos de autor de varios países, donde la autoría humana todavía es un requisito inapelable.
La decisión de la Academia Goncourt refuerza el principio de preservar la esencia humana como el factor primordial que concede a la literatura su peso cultural, ético y epistemológico.