¿Qué pasó con Gavin Newsom y las gafas inteligentes en California?
Gavin Newsom y las gafas inteligentes quedaron en el centro del debate después de que el gobernador de California usara su poder de veto para frenar el proyecto de ley SB 1130. La iniciativa buscaba prohibir las grabaciones secretas realizadas con dispositivos wearables, principalmente con gafas inteligentes (smart glasses, en inglés).
El funcionario, uno de los nombres que suena con fuerza para una candidatura presidencial demócrata en Estados Unidos, argumentó que el término “dispositivos de grabación portátiles” era demasiado amplio. Según explicó, esa ambigüedad podía generar confusión y consecuencias no deseadas.
Newsom señaló que el proyecto de ley duplicaba protecciones legales ya existentes en California, por lo que aprobar la norma podía generar problemas de aplicación y solapamiento regulatorio.
El veto a la SB 1130 representa un revés para los grupos defensores de la privacidad digital. De haber avanzado, California habría sido el primer estado de Estados Unidos en regular el uso de las gafas inteligentes, sumándose a un debate que gana fuerza en países europeos como Noruega, donde se analiza su prohibición ante el uso de las smart glasses en conductas de acoso.
La iniciativa buscaba evitar que las personas fueran grabadas sin su consentimiento en espacios públicos, ante el aumento de wearables con cámaras y micrófonos que escuchan y registran de forma constante. Detrás de la propuesta estaba la senadora Eloise Gómez Reyes, quien consideró urgente responder al rápido despliegue de estas tecnologías.
Las empresas tecnológicas incorporan cada vez más funciones de escucha permanente. Apple, por ejemplo, planea integrar capacidades de este tipo en una próxima generación del Apple Watch, lo que amplía el debate sobre el consentimiento y la grabación continua.
¿Qué revela el veto de Newsom sobre la regulación de las gafas inteligentes?

Gavin Newsom decidió ejercer su facultad de veto frente a un proyecto que representaba una “piedra en el zapato” para las empresas que desarrollan gafas inteligentes y otros dispositivos de inteligencia artificial wearable.
La acción del gobernador reafirma un patrón recurrente en California: evitar leyes que puedan frenar a la industria tecnológica, incluso cuando existen preocupaciones legítimas por posibles violaciones a la privacidad.
La ambigüedad del término “wearable de grabación” es real, pero el veto también parece beneficiar a empresas como Meta, Snap y Apple en sus planes de desarrollo y crecimiento. Estos dispositivos, especialmente en la era de la inteligencia artificial (IA), son relevantes para sus estrategias de hardware, servicios y productos conectados.
El gobernador sostiene que la legislación vigente de California ya incluye protecciones aplicables a varios puntos del proyecto. Sin embargo, las leyes actuales no contemplan adecuadamente tecnologías que graban de manera continua ni escenarios en los que la grabación es pasiva, automática o activada mediante IA. El marco legal mantiene vacíos importantes frente a dispositivos que escuchan y registran todo el tiempo.
Con esta decisión, California, que suele liderar en materia de privacidad, parece rezagarse frente a otros territorios como Noruega. El debate internacional sobre una posible regulación de las gafas inteligentes está creciendo; sin embargo, existen fuerzas en el estado estadounidense que parecen no querer llevar todavía esa discusión al terreno legislativo. No sería descabellado interpretar el veto como una decisión política para evitar fricciones con los gigantes tecnológicos locales de cara a futuros procesos electorales.
En síntesis, el veto de Gavin Newsom mantiene sin una regulación específica a las gafas inteligentes en California. La decisión parece subestimar la velocidad con la que estas capacidades se despliegan. La ley no está preparada para tecnologías capaces de registrar conversaciones sin que las personas lo adviertan. La falta de reglas claras abre la puerta a abusos, acoso y vigilancia no consentida, mientras las empresas continúan lanzando dispositivos cada vez más intrusivos.